La mente es la herramienta con más poder de todas las que dispone el ser humano. La mente es capaz de hacer cualquier cosa con tal de asegurar la supervivencia del individuo. La mente puede tumbar las losas más pesadas y crear los mejores muros de contención contra las olas del mar del dolor.

Esta arma tiene dos grandes enemigos: los sentimientos y el alcohol. Los primeros pueden conseguir aniquilar a la mente, derrocándola de su posición de mando en el cuerpo humano… Lo segundo son como un valium, un cocktail de mentiras, engaños y verdades fingidas. Los sentimientos se fortalecen a costa del alcohol, ya que la intensidad de estos es directamente proporcional a la cantidad de alcohol ingerido, es decir, cuanto más alcohol bebes, más fuertes se te mostrarán tus sentimientos…

Que todos cometemos “estupideces” cuando nos emborrachamos es por todos sabido, que estas estupideces se pagan caras, también…

Mi mente construyó un muro a prueba de balas, de bombas, de llamadas perdidas, de luchas entre el querer y tener… Aquella noche, el alcohol acabó con dicho muro, lo derrumbó como si de papel de fumar se tratara, dejando que aquellos sentimientos enterrados en vida, surgieran de nuevo al exterior.

Aquella noche me dejé llevar, sin pensar en las consecuencias, sin importarme que aquello era negativo para mí, me dejé llevar, dejé de hacer lo que debía e hice lo que realmente quería… y así estamos hoy, negados, perdidos, heridos…

La Caja de Pandora ¿Qué he hecho? Abrir mi caja de Pandora…