Engaño: Falta de verdad en lo que se dice, hace, cree, piensa o discurre…
El engaño es un arte sucio pero lo más sucio es aplicárselo uno mismo. Muy duro es que te engañen, pero peor es cuando el que emite y recibe el engaño es la misma persona, es decir, tú.
A veces la verdad duele tanto que preferimos imaginar historias irreales con el fin de que nuestro corazoncito no se resienta más de lo debido, para seguir mirando hacia delante sin que se “nuble” nuestra vista, pero no nos damos cuenta que vivir en el autoengaño es pan para hoy y hambre para mañana.
Se puede tener metas en la vida, pero estas metas han de ser reales, alcanzables y no imaginarias. Por mucho que tratemos que la realidad sea como la que nosotros deseamos, la realidad no cambia. Eso de que si deseas algo con fuerza lo consigues, es un mito hollywoodiense que tratan de vendernos en las películas. Pero la realidad es que no siempre se consigue ganar, por mucho tiempo y empeño pongamos en algo, si no se puede, no se puede y no hay más. Es entonces cuando debemos poner en marcha nuestro mecanismo de aceptación, cerrar y continuar viviendo.
Para una persona como yo es muy triste olvidar una ilusión, es una pena dejar de soñar, con lo bonito que es el mundo en los sueños… Los golpes de realidad han sido los encargados de despertarme del sueño.
Con el alma amoratada, pero con la vista hacia el horizonte…
¿Qué he hecho? Abrir mi caja de Pandora…
¿Quién dice qué?